Ante
la problemática que presentan los residuos orgánicos,
bien sean de carácter urbano como procedentes de
industrias alimentarias, hasta ahora se venían
vigilando, en unos casos, mediante vertederos controlados
o, en otros casos, intentando cumplir como mejor se podía
la normativa y causar el menor impacto medio ambiental.
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Reciclar todos los residuos mediante control técnico.
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Producir y vender, o reutilizar, energía a partir
de los residuos orgánicos.
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Producir agua caliente y aplicar su utilidad a ciudades
o invernaderos.
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Producir compost y abonos líquidos ricos en ácidos
húmicos, nitrógeno, fósforo y potasio.
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Cerrar un ciclo biológico fundamental, de cara
a la problemática existente con los residuos orgánicos,
aprovechando los recursos alternativos que nos ofrecen,
mediante su transformación controlada, y evitando
cualquier tipo de contaminación.
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Reducir los vertederos actuales sólo a residuos
inertes y no recuperables.